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Efectos psicológicos de la pandemia del Covid-19

Efectos psicológicos de la pandemia del Covid-19

Aunque la segunda ola de la pandemia de Covid-19 nos ha cogido más preparados tanto a nosotros como a las instituciones, el aumento de casos y las nuevas medidas restrictivas han representado nuevas complicaciones desde un punto de vista social/económico.

Cada vez hay más desempleo, personas que han tenido que cerrar sus negocios, muchas familias que tienen que acudir a centros de ayuda y bancos de alimentos, personas que han perdido sus casas, que han tenido que irse a vivir con sus padres o volver a compartir piso. 

Claramente también desde un punto de vista psicológico la duración de la pandemia está causando diferentes problemas que pueden ser el resultado del derrumbe de la situación económica, pero también pueden depender de otros factores. Examinemos cuáles son las las posibles consecuencias sobre nuestra salud psicológica y cuáles son las posibles causas.

Miedo al futuro

La primera cuarentena, que duró desde marzo hasta mayo, se percibió como necesaria para poder combatir todos juntos un problema de todo el país, una crisis sanitaria mundial. Los planes de ayuda tuvieron un fuerte impacto social y se pensaba que al reactivar la economía la vida retomaría su curso natural. Había miedo por lo que estaba pasando, pero esperanza sobre el futuro, ganas de ganar la batalla contra el virus. Ahora el futuro se ve más incierto, no se sabe cuándo la pandemia dejará de afectarnos, no se sabe hasta cuándo tendremos que seguir con estas medidas restrictivas, ni si las vacunas tendrán el efecto esperado. Este miedo al futuro causa ansiedad, hipervigilancia, posibles ataques de pánico, pesadillas nocturnas, problemas a conciliar el sueño y otros problemas de insomnio.

Inestabilidad 

La situación económica desastrosa esta provocando en muchas personas inestabilidad laboral y la incapacidad de planear nuevos objetivos de trabajo. Junto con la inseguridad económica muchas personas están sufriendo también una inestabilidad emocional, derivada de la alternancia de emociones positivas, de felicidad con emociones de desesperanza, miedo y preocupación.

Soledad

El aislamiento social, necesario para evitar la propagación del virus, está provocando en muchas personas sentimientos de soledad profundos. Sobre todo, en las personas que viven solas, que ya tuvieron que soportar la dificultad de una larga cuarentena y que ahora están sintiéndose otra vez aislados de los demás (como amigos, compañeros de trabajo, familia, etc). En muchas ocasiones se está experimentando la dificultad de poder hacer nuevas amistades, ampliar el circulo de conocidos o poder emprender nuevas relaciones sentimentales. Este sentimiento está provocando en muchas personas tristeza, disforia y abatimiento hasta llegar en casos más graves a depresión profunda. 

Aburrimiento

La falta de posibles actividades sociales, el cierre en muchos casos de lugares de ocio, así como el cierre o las medidas tan estrictas en todas las iniciativas culturales está provocando una disminución general de los estímulos sociales y culturales necesarios en todos los seres humanos. El desarrollo de nuevas ideas, el compartir experiencias junto con otros, emociones, espacios, enriquece nuestro día a día representando un nutrimiento esencial para nuestras mentes y nuestras vidas. La consecuencia de la falta de estos estímulos son profundos sentimientos de aburrimiento, de vacío, de cansancio y tedio.

Culpa

Los cambios en las medidas de alejamientos social que quincenalmente se disponen crean una confusión en los ciudadanos, así como una desgana en el cumplimiento de las normas. Por otro lado, la necesidad de relacionarse con los demás, algo instintivo en los seres humanos, está siendo criminalizada constantemente por las instituciones y los medios de comunicación. Toda esta confusión y estos mensajes contradictorios nos está generando fuertes sentimientos de culpa, representando una lucha contra un instinto natural que provoca angustia, conflictos y una derrota constante.

Rabia

La culpa por un lado, el instinto de vivir una vida que hace nueve meses era normal, determina un conflicto con nosotros mismos, no siempre consciente y que en muchos casos puede desembocar en enfado y rabia, no solo contra nosotros mismos si no también contra los demás. Estamos observando cada vez más conflictos con parejas, hijos, padres, amigos consecuencia no solo de la falta de privacidad si no también de este sentimiento de rabia más profundo

Problemas relacionales

Las personas que han perdido sus casas, que por la situación económica precaria han tenido que adaptarse volviendo a vivir con sus padres o volver a compartir piso, la falta de espacios de autonomía, privacidad, libertad todo esto está provocando muchos problemas relacionales o en muchos casos agudizando los que ya existían.

La comprensión de todas estas emociones y problemas es, más que nunca, esencial para que cada persona comprenda y entienda que es el primer paso a resolver. Debemos utilizar todas nuestras herramientas, toda nuestra fuerza, para superar esta situación y en el caso de no lograrlo por nosotros mismos, no avergonzarnos y pedir ayuda a las personas que nos rodean o si necesario recurrir a un profesional de la salud mental.

Raffaele Tuccillo, psicólogo terapeuta.

☞ Terapia presencial y online: escríbenos a ctc@cop.cat o llámanos al 934 56 83 16 o al 644 16 49 42.

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Los efectos psicológicos del desempleo

Los efectos psicológicos del desempleo

El desempleo no es sólo una cuestión económica. Sus consecuencias psicológicas pueden ser, incluso, más graves.

Esto es debido tanto por la falta de ingresos económicos y la pérdida de un estilo de vida determinado como por el hecho de que el trabajo es mucho más que un medio para ganarnos la vida. Nos da una identidad, nos da una posición social y nos favorece relaciones interpersonales. Las personas desempleadas corren el doble del riesgo que las personas empleadas de sufrir problemas psicológicos tales como depresión, ansiedad, síntomas psicosomáticos, bajo bienestar psicológico y pobre autoestima.

Invisibilidad: Uno de los primeros impactos del desempleo es el padecimiento del síndrome de invisibilidad, sentimos que la gente no nos ve, estamos perdidos entre la multitud, considerándonos totalmente fuera del sistema económico-social.

Aislamiento: La persona va aislándose de los demás, desembocando esto en un deterioro de las relaciones familiares y sociales. Pudiendo aumentar en ocasiones la sintomatología depresiva, como los sentimientos de tristeza o la apatía.

Incertidumbre: Uno de los efectos emocionales más habituales en la mayoría de personas desempleadas de larga duración, es la experimentación de ansiedad, dada la persistencia de un estado de incertidumbre, al no saber cuánto tiempo durará la situación y cuanto se tardará en conseguir un empleo.

Responsabilidad, Culpa, Vergüenza: La persona puede llegar a sentir que ha fallado, pues en este caso también se cree responsable de su situación, se siente en culpa por no ha logrado mantener o encontrar un empleo. Muchos se sienten avergonzados y este sentimiento se pone de aún más de manifiesto cada vez que tiene que hablar de su situación con otras personas o afirmar que no tiene trabajo.

Recomendaciones para salir de la negatividad:

  1. Adopta una actitud activa.
  2. Reinvéntate a nivel profesional y personal. 
  3. Deja de personalizar la causa de tu situación.
  4. Establece una rutina diaria.
  5. Concibe la búsqueda de trabajo, como un trabajo en sí mismo
  6. Adopta una visión global de tu trayectoria profesional, de tus conocimientos, de tus habilidades.
  7. Evita alejarte de tu familia y amigos.
  8. Comparte todas tus emociones con las personas más cercana.

Raffaele Tuccillo, psicologo y terapeuta.

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¿Qué es el Trastorno Límite de Personalidad?

¿Qué es el Trastorno Límite de Personalidad?

El Trastorno Limite de Personalidad, es un tipo de trastorno de personalidad que en el DSM-5, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales, está categorizado en el grupo B, junto con el Trastorno de personalidad Antisocial, el Trastorno Narcisista y Histriónico.

Así como en otros tipos de trastornos de personalidad, la diferencia significativa con los demás trastornos psicológicos es que no tienen un comienzo, el problema tiene que ver, así como dice el mismo término, con la personalidad de estos pacientes. Podríamos decir que estos problemas persistentes en la percepción, reacción y relación con los demás se han desarrollado con sus personalidades, son parte de ellos mismos. Aun así, siendo una parte de sus vidas, estas personas son muy problemáticas con sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo. Esto, con el tiempo, determina que la persona se dé cuenta que algo no funciona en su vida.

Quien padece de trastorno límite de personalidad (TLP) presenta una inestabilidad emocional, de su imagen y de su estado anímico, además de sufrir de fuerte impulsividad

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas generales del Trastorno Límite de Personalidad son:

  • Comportamiento inestable e impulsivo 
  • Relaciones inestables e intensas 
  • Cambios del estado anímico constantes 
  • Miedo intenso al abandono 
  • Conductas de riesgo

Los síntomas cognitivos:

  • Dificultad para reflexionar sobre sus experiencias, estados anímicos y relaciones interpersonales 
  • Construcción del mundo y de los demás en «todo o nada”, idealizando o devaluando al otro
  • Imagen de uno mismo distorsionada 
  • Pueden desarrollar ideación paranoide bajo estrés

Los síntomas emocionales: 

Los cambios constantes del estado anímico se desatan sobre todo como respuesta a sucesos relacionales desagradables. Como por ejemplo un rechazo, una crítica o una simple falta de atención por parte de los demás. La reacción emocional de quienes padecen este trastorno es mucho más inmediata, marcada y duradera que la de otras personas (vulnerabilidad emocional), por lo que podríamos hablar en estos casos de desregulación emocional ya que tienen mucha dificultad en manejar sus emociones.

La impulsividad es otro rasgo característico de estas personas, de hecho, muchas veces en el intento de controlar sus picos emocionales, recurren a la acción de manera impulsiva, actuando sin pensar. Las consecuencias son arrebatos de ira, peleas violentas, abuso de sustancias, atracones, problemas con el juego de azar, promiscuidad sexual, gastos imprudentes. También pueden producirse actos auto-lesivos, a veces incluso de forma recurrente (cortes en el cuerpo con hojas de afeitar o quemaduras con colillas de cigarrillos, ingestión de dosis excesivas de psicofármacos) o intentos de suicidio.

Otra característica importante de las personas con Trastorno límite de Personalidad es la dificultad para reflexionar sobre sus vivencias, sus estados de ánimo y sus relaciones interpersonales de forma coherente y lineal. Tienen un punto de vista sobre sí mismos o sobre los demás extremadamente contradictorio. Sus relaciones son tumultuosas, intensas, pero una vez más extremadamente inestables y caóticas. No tienen término medio, «todo o nada», oscilan rápidamente entre la idealización del otro y su devaluación.

El trastorno Limite de Personalidad tiene algunas características en común con los trastornos del estado de ánimo, sobre todo con el Trastorno Bipolar. Ambos trastornos presentan intensos estados de euforia y depresión. La diferencia importante es que mientras en el  Trastorno Límite de Personalidad la desregulación emocional y los cambios de humor se manifiestan en función del contexto, de cómo va su vida y sus relaciones, pasando de euforia a frustración si las cosas no le van bien; en el trastorno bipolar, los cambios de humor se producen de forma cíclica e independiente del contexto.

¿Qué hago si tengo esos síntomas? 

El Trastorno Limite de Personalidad puede conllevar mucha frustración y ansiedad en las personas que lo padecen y es casi imposible salir de estos síntomas sin empezar una terapia psicológica con constancia y determinación al cambio.

En el Centro de Terapia Cognitiva somos expertos en el tratamiento de la sintomatología del trastorno límite de personalidad. Nos enfocamos sobre todo en la desregulación emocional (uno de los problemas más importante para estas personas) y en mejorar la capacidad reflexiva y auto reflexiva, con el fin de superar las creencias basada en la visión «blanco o negro» de uno mismo o del mundo.

Raffaele Tuccillo, psicólogo y terapeuta.

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Trastornos de personalidad

Trastornos de personalidad

El trastorno de personalidad puede ser identificado como un fracaso en una o más tareas existenciales universales: formar una representación estable e integrada de sí mismo y de los demás y construir relaciones interpersonales adaptativas.

Las relaciones adaptativas se identifican en la incapacidad de desarrollar relaciones íntimas, funcionar como figura de apego y lograr un buen funcionamiento social teniendo conductas colaborativas y prosociales.

Se consideran trastornos egosintónicos, es decir, las acciones, los pensamientos y las emociones de estas personas resultan congruentes con sus escalas de valores y creencias. Como resultado, no se dan cuenta de padecer estos tipos de problemas. 

La mayoría de las veces estas modalidades sociales desadaptativas causan molestias significativas en las personas que rodean al paciente. El sufrimiento causado por las consecuencias de sus conductas es la razón por la que deciden acudir al psicólogo, en lugar de las molestias asociadas a sus síntomas.

Otra diferencia significativa con los demás trastornos psicológicos es que no tienen un comienzo, el problema tiene que ver, así como dice el termino, con la personalidad de estos pacientes. Podríamos decir que estos problemas persistentes en la percepción, reacción y relación con los demás se han desarrollado con sus personalidades, son parte de ellos mismos. Aun así, siendo una parte de sus vidas, estas personas son muy problemáticas con sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo. Esto, con el tiempo, determina que la persona se de cuenta que algo no funciona en su vida. 

Las relaciones con miembros de la familia, amigos y compañeros de trabajo se vuelven difíciles, insatisfactorias, conflictivas, por lo que estas personas son evitadas sistemáticamente. La consecuencia es una fuerte sensación de soledad. Los trastornos de la personalidad son generalmente reconocibles a partir de la adolescencia, o al comienzo de la edad adulta. El diagnóstico por lo general se hace después de los 18 años, ya que antes la personalidad aún se está desarrollando.

Los trastornos de la personalidad afectan al menos a dos de estas áreas:

  • la forma de pensar en sí mismo y en los demás
  • la forma de responder emocionalmente
  • la manera de relacionarse con otras personas
  • el control del comportamiento

La mayoría de las personas con un trastorno de la personalidad están insatisfechas con sus vidas. Además, presentan numerosos problemas interpersonales en el trabajo o en situaciones sociales. Son muy frecuentes los síntomas de ansiedad, depresión, abuso de sustancias o trastornos alimentarios.

Por lo general buscan ayuda por su cuenta, o por los problemas causados por su personalidad en la relación con los demás o por otros síntomas perturbadores como: la ansiedad, la depresión o el abuso de sustancias. En estos casos, sin embargo, tienden a creer que sus problemas son causados ​​por otras personas o por las circunstancias de la vida sobre las cuales no creen tener el control.

Raffaele Tuccillo (Psicólogo, psicotereapeuta)

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Qué es, tipos y fases del Trastorno Bipolar

Qué es, tipos y fases del Trastorno Bipolar

El trastorno bipolar es una patología muy grave que, si no es tratada de manera oportuna y adecuada, puede causar mucho sufrimiento y resultar muy incapacitante para la vida de la persona.

El trastorno bipolar se caracteriza por cambios patológicos en el estado de ánimo, en las emociones y en el comportamiento. Todos con una duración bastante variable. Estos cambios en el estado de ánimo persisten durante meses y años. Tanto la manía como la depresión tienen un impacto significativo en la vida del individuo y son muy debilitantes.

Trastorno bipolar I

Según el DSM-5, el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, es suficiente para diagnosticar un Trastorno Bipolar I una historia de manía o la presencia de un episodio maníaco. A pesar de esto, se estima que solo el 5% de los pacientes con trastorno bipolar no han experimentado episodios depresivos mayores en su vida.

Trastorno bipolar II

El trastorno bipolar II se caracteriza por al menos un episodio hipomaníaco y un episodio depresivo mayor. El curso de la enfermedad a menudo se caracteriza por períodos prolongados de depresión intercalados con síntomas hipomaníacos periódicos.

Trastorno ciclotímico

Se caracteriza por una alternancia continua de períodos hipomaníacos y síntomas depresivos en un lapso de más de dos años que provocan un alto grado de mal funcionamiento social y laboral. En la ciclotimia, la intensidad de los síntomas hipomaníacos y depresivos es menor que los diagnósticos mencionados anteriormente.

Qué entendemos por fase hipomaníaca

La fase hipomaníaca se caracteriza por la disminución de la necesidad de dormir, la sensación de tener una mayor energía física y mental, una mayor eficiencia mental, una mayor capacidad de conversación. La persona se siente particularmente eufórica, pero también irritable, con la sensación de tener un mayor potencial personal, con un aumento repentino de la autoestima. Todo parece posible y factible, sin consecuencias, tanto que a menudo se llevan a cabo acciones impulsivas, a veces imprudentes, incluso peligrosas para sí mismo o para los demás. La persona hipomaníaca puede presentar una mayor seguridad relacional que en el pasado reciente, hasta una desinhibición excesiva, incluso con un comportamiento socialmente inapropiado.

Qué entendemos por fase maníaca

La persona en la fase maníaca no puedes completar proyectos, su comportamiento tiende a ser desorganizado, caótico, no concluyente. El estado de ánimo es irritable, disfórico, aunque muy fugaz, por lo que puede cambiar de la felicidad a la ira muy rápidamente. Los pensamientos y palabras van tan rápidos que es difícil seguirlos. Los discursos se vuelven incoherentes, la atención salta de una cosa a otra, hay una gran distracción. La persona siente unos niveles de energía tan altos que no siente la necesidad de dormir o comer. A menudo, los sentidos parecen refinarse y la percepción se vuelve más vívida. La sensación de tener un enorme potencial personal puede empeorar y convertirse en una ilusión de omnipotencia, de grandeza. En un porcentaje no despreciable de casos, se producen alucinaciones auditivas, con menor frecuencia visual u olfativas. El deseo sexual también puede aumentar, volviéndose casi urgente, con comportamientos impulsivos. A las personas cercanas a los que sufren de manía les resulta difícil reconocerlo ya que su comportamiento aparece totalmente el opuesto de lo habitual. Pueden aparecer creencias de grandeza, pero también convicciones de ser perseguido y/o controlado. Tienen poca capacidad para evaluar las consecuencias de las propias acciones. 

Qué entendemos por fase depresiva

En la fase depresiva, el estado de ánimo es muy bajo, con profunda tristeza durante la mayor parte del día y durante al menos 14 días. Nada de lo que anteriormente interesaba y gustaba proporciona placer. Se pierde el sentido de la vida, que parece profundamente dolorosa. Suelen aparecer problemas del sueño, especialmente en la mañana, el apetito puede aumentar o disminuir. Uno se siente sin energías físicas, fácilmente cansado, con una gran dificultad para concentrarse o memorizar nueva información. Los pensamientos son más lentos y normalmente giran en torno a temas de culpa, muerte, ruina, fracaso. Se percibe el futuro sin ilusión, con desesperanza. En las fases depresivas el humor puede ser tan bajo que puede provocar suicidio o actos de autolesión. La fase depresiva, por lo general, dura más que la fase hipomaníaca o maníaca, que pueden durar incluso unos pocos días. A veces, de una fase, se pasa inmediatamente a otra, otras veces hay un período de ánimo normal o de mezcla con ansiedad e inestabilidad.

Según las estadísticas, el trastorno bipolar tiene una incidencia en la población entre 1 y 2%. El trastorno bipolar I afecta tanto a hombres como a mujeres por igual, mientras que el trastorno bipolar II es más común en mujeres. En general, el primer episodio ocurre después de la mayoría de edad, entre 18 y 30 años, y luego reaparece durante el curso de la vida. La edad promedio de aparición del trastorno bipolar es de 20 años.

Entre los trastornos psiquiátricos, el trastorno bipolar se encuentra entre aquellos con la mayor herencia. De hecho, los estudios han demostrado que hay un 10% de probabilidad de desarrollar un trastorno bipolar si un miembro de la familia con esta patología está presente en la familia, en comparación con la población general promedio, que es del 1%.

A pesar de que el trastorno bipolar se encuentra entre las enfermedades psiquiátricas con una base orgánica bien identificada y, por lo tanto, tratable farmacológicamente, es importante recordar que es necesario una terapia psicológica. Uno de los problemas más importante para estos pacientes es la egosintonicidad de los síntomas, estos pacientes, a diferencia de las personas con otros trastornos psicológicos, no reconocen tener algún problema que le este limitando o invalidando sus vidas. Así que mientras que en las fases depresivas quizás es más fácil que el paciente pida ayuda a un profesional, en las fases hipomaníacas y maníacas no reconoce estar necesitados de una terapia farmacológica o psicológica. Esto complica mucho la adherencia a la terapia. Por lo tanto, construir una buena relación terapéutica y hacer que reconozcan el momento que en que llegan las fases, sobre todo las fases hipomaniaca o maniaca es un logro muy importante para promover una correcta conformidad a los tratamientos. Es necesario que la persona aprenda estrategias más efectivas para lidiar con las dificultades diarias, como controlar su ira o mejorar sus habilidades de comunicación.

Hay que evidenciar también que los aspectos metacognitivos interpersonales también juegan un papel importante, caracterizado por las dificultades para reconocer las emociones de los demás o regular las propias.

El trastorno bipolar requiere una intervención adecuada y muy oportuna, especialmente teniendo en cuenta el alto riesgo de suicidio que la persona puede enfrentar, especialmente en las fases depresivas o cuando la persona este pasando de una fase hipomaníaca o maníaca a la fase depresiva.

Raffaele Tuccilo, psicólogo.

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Cuándo y porqué hacer terapia de pareja

Cuándo y porqué hacer terapia de pareja

La terapia de pareja es un tipo de terapia en la que el análisis de los problemas y el foco de la intervención no están sólo en el individuo, sino en la pareja.

Normalmente se dice que es más correcto hacer terapia de pareja cuando la pareja ya comparte una casa donde viven, es más difícil cuando la pareja aún no convive. Aunque también existen excepciones. Normalmente compartir el mismo hogar es sinónimo de estabilidad y de planes de futuro, razones por las que muchas veces es un elemento imprescindible para empezar una terapia de pareja.

Otras condiciones fundamentales son:

1) Que haya amor en la pareja, aunque en el momento presente existan dificultades, la pareja ya debe haber existido antes de la terapia, el amor no se puede encontrar en la terapia.

2) La pareja tiene que estar dispuesta a comprometerse e invertir sus energías en el recorrido terapéutico durante un período de tiempo.

3) Los miembros de la pareja tienen que estar dispuestos a seguir apostando por la pareja, tienen que estar motivados para seguir estando juntos.

Durante el recorrido de la terapia, las personas a veces pueden darse cuenta que estos tres factores ya no están presentes y pueden decidir separarse. También en este caso la terapia puede ayudar a llegar a una separación más consensuada, más correcta, con menos repercusiones a nivel emocional para ellos y eventualmente para los hijos.

¿Cuándo se aconseja hacer terapia de pareja?

La terapia de pareja se aconseja para resolver problemas que casi siempre tienen que ver con la comunicación entre las dos personas que forman una pareja. No se puede no comunicar, la falta de comunicación entre dos personas, puede provocar muchos conflictos, incomprensiones, malos entendidos, diferencias de valores. 

En la terapia de pareja, ambas partes tienen la oportunidad de contactar con sus emociones auténticas y sus profundas necesidades emocionales (a menudo frustradas). Esto se ve facilitado por el hecho de estar en un entorno protegido con un psicoterapeuta especializado en este ámbito. Un punto de vista externo puede sugerir un nuevo enfoque a los problemas, diferentes formas de leer los circuitos conflictivos y las herramientas más efectivas para superarlos.

El terapeuta nunca tiene que ser visto como un juez que juzgue si alguien esta haciéndolo mal, si uno de los dos está cometiendo errores o decidir quién tiene la razón. Es fundamental entender que los dos tienen que estar dispuestos a hacer cambios en sus vidas y en sus actitudes para que los problemas se resuelvan.

En la terapia de pareja se trabajan los siguientes problemas:

  • Problemas de comunicación
  • Problemas sexuales de la pareja o de uno de los cónyuges
  • Dudas y desilusión
  • Infidelidades
  • Monotonía
  • Problemas de relación de la pareja con la familia o amigos
  • Problemas o desacuerdo en la educación de los hijos
  • Decisión de separase o divorciarse.

¿Cómo nos puede ayudar?

La terapia de pareja nos puede ayudar a:

  1. Aprender a reconocer la existencia de dos verdades, dos puntos de vista, dos realidades.
  2. Aprender a escuchar, a nosotros mismos, nuestras emociones, nuestras necesidades, así como a nuestra pareja y a las emociones y necesidades del otro. 
  3. Crear un tiempo y un espacio para la pareja, momentos en que compartimos ideas y planes, momentos de pasión, momentos en lo que lo más importante es la pareja. 
  4. Buscar momentos de timeout, de pausa en las discusiones que no llevan a ningún sitio y que sólo representan un desahogo de rabia, frustración y de ataque al otro.
  5. Abrazarse y besarse, volver a aquella intimidad y cercanía física que en muchas ocasiones se ha perdido, se ha olvidado. La intimidad representa el momento más verdadero, más puro de la pareja.
  6. No pretender ser iguales, ni pensar de la misma manera, ni actuar de la misma manera, si no aceptar la diferencia del otro, la diversidad como ayuda a crecer, a complementarse.

La terapia en pareja

Un instrumento muy útil es la terapia en pareja en la cual los problemas de uno se abordan y se resuelven con la ayuda del otro, de la pareja. En este caso el foco son problemas psicológicos como la ansiedad, los ataques de pánico , la depresión. La pareja puede ser tanto una ayuda, en darnos informaciones, consejos útiles, posibles hipótesis sobre la causa del problema, tanto un apoyo en proporcionar posibles soluciones y herramientas. Muchas veces no sólo la pareja representa un apoyo para los problemas psicológicos de la persona si no puede ser la causa de estos síntomas.

Es por esto que la resolución del problema pasa por la solución de los problemas internos a la pareja. Gracias a este espacio de aceptación y compresión se individúan las dinámicas que causan el malestar psicológico y los síntomas y se encuentra la manera de resolverlas buscando soluciones compartidas. Muchas veces abordar los problemas psicológicos individuales en pareja permite una mejor y más rápida resolución y curación de los síntomas.

Raffaele Tuccillo, psicólogo.

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Qué es el mobbing y cómo reconocerlo

Qué es el mobbing y cómo reconocerlo

El mobbing o acoso laboral puede ser definido como un complejo (y problemático) fenómeno de terrorismo psicológico que se sufre en el contexto laboral. 

El termino mobbing deriva del inglés «to mob», que significa agredir, asaltar y señalar alguien. El mobbing empezó a ser objeto de estudio en el contexto laboral a partir de los años 90, gracias al psicólogo danés Leymann. Él lo considera como un conjunto de agresiones de naturaleza psicológica, que se ejerce en el ámbito laboral por parte de compañeros o superiores, con episodios frecuentes y continuos en el tiempo. 

El acoso laboral representa una serie de conductas abusivas que tienen la finalidad de degradar moralmente y psicológicamente al trabajador. Las consecuencias psicológicas son de varios tipos e incluso pueden desarrollar un malestar muy profundo como la ansiedad, la depresión, el aislamiento social, baja autoestima, etc.  

Hay dos tipos de acoso: 

Vertical: cuando el/los superiores a nivel jerárquico causan el acoso al trabajador. Las motivaciones pueden ser múltiples: enemistad, una discriminación finalizada para que el trabajador pida una baja voluntaria, etc.

Horizontal: cuando es/son compañeros de trabajo que son los acosadores, por enemistad, envidia, discriminaciones 

¿Soy una víctima? 

Para identificar si somos víctimas de mobbing hay que fijarse si están presentes estos tipos de situaciones: 

● Sobrecarga excesiva de trabajo.

● Se te cuestiona continuamente tu trabajo.

● Insultos u ofensas verbales.

● Trato discriminatorio.

● Separación y aislamiento de los demás.

● Críticas a la vida privada. 

¿Cómo me afecta a nivel psicológico? 

Es muy importante que se pueda acudir a un psicólogo que nos pueda asesorar a nivel psicológico, para evitar llegar a una sintomatología depresiva, ansiosa, sufrir insomnio o ataques de pánico. Síntomas que pueden llegar a ser muy invalidantes y pueden perjudicar a otros ámbitos de nuestra vida. 

Uno de los ámbitos que más sufre las consecuencias negativas del acoso laboral es seguramente la familia del trabajador. La familia, representa el lugar donde mayoritariamente se descargan todos los sentimientos de frustración e impotencia por el clima tóxico vivido en el trabajo. La dosis cotidiana de negatividad que la víctima de mobbing lleva a su núcleo familiar o a la pareja, puede derivar en problemáticas relacionales

Como podemos ver, el fenómeno es muy complejo y sus efectos influyen en la calidad de nuestras relaciones significativas. Es muy importante que podamos darnos cuenta tempranamente de la presencia de acoso laboral, fijándonos en las dinámicas relacionales que hay y como nos sentimos emocionalmente. 

Acudir a un psicólogo te podrá ayudar a identificar bien el problema, a adquirir herramientas para enfrentarte a la situación de acoso. Los expertos del equipo del Centro de Terapia Cognitiva te ayudaremos a empoderarte y a adquirir más seguridad en ti mismo para sentirte con el derecho a poner límites necesarios o a fortalecerte profesionalmente para encontrar un nuevo empleo, si es lo que deseas. 

Muchas personas sufren o han sufrido acoso laboral en su vida, no te sientas avergonzado por ser víctima de este maltrato psicológico, date la oportunidad de pedir ayuda profesional. 

En el CTC te ayudaremos a potenciar tus recursos y a ofrecerte las herramientas necesarias para sentirte capaz de lidiar con esta situación que te está afectando a nivel psicológico y emocional.

Annalaura Cardella, psicóloga y psicoterapeuta. Núm. col. 20018

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Qué es la depresión y cómo se cura.

Qué es la depresión y cómo se cura.

La depresión es desgraciadamente una enfermedad psiquiátrica muy común hoy en día. Representa la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad. 

España es el cuarto país en Europa por número de casos de depresión con 2 millones de personas afectadas. Alemania es el país con más casos, más de 4 millones, seguida de Italia, más de 3 millones y Francia, con cerca de tres millones.

Según la OMS cada año se suicidan cerca de 800.000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

La depresión es un problema que afecta más a las mujeres, en Europa con un porcentaje del 5,1% frente al 3,6% de los hombres y la prevalencia es aún mayor en mujeres menores de 29 años o mayores de 55. Situaciones como la pobreza, el desempleo y algunos hábitos como el consumo de droga, tabaco o alcohol pueden facilitar su aparición.

La depresión es frecuente también en niños y adolescentes y tenemos que detectarlo tempranamente para poder curarla con eficacia. En la población infantil mundial la OMS calcula que un 2% de los niños de 6 a 12 años sufre depresión, y en el caso de los preadolescentes (de 12 a 14 años) oscila entre el 4 y el 6%. Aunque hay tratamientos eficaces para la depresión, más de la mitad de los afectados en todo el mundo (y más del 90% en muchos países) no recibe esos tratamientos.

Los síntomas de la depresión: son estado de ánimo depresivo, pérdida de energía, sensación de fatiga y cansancio, dificultad de concentración y memoria, nerviosismo, pérdida o subida de peso, hipersomnia o insomnio, dolores físicos, pérdida de deseo sexual, dificultades para tomar decisiones. A estos síntomas muchas veces esta asociada también la ansiedad

La depresión puede ser la causa de otros problemas psicológicos, muchos problemas psicosomáticos empiezan con trastornos depresivos no resueltos, y pueden ser su consecuencia. Problemas de ansiedad también pueden causar un estado depresivo ya que la persona no consigue ver el fin de sus sufrimientos, así como el Mobbing, el duelo o problemas relacionales. Problemas físicos crónicos, como por ejemplo el cáncer, podría derivar en una depresión por las limitaciones que conlleva en la vida de estas personas. 

La depresión es un problema normalmente agudo y los síntomas duran ininterrumpidamente durante todo el día y por al menos 2 semanas. Cuando los síntomas duran más de 2 semanas hasta 2 años estamos frente a una distimia, un trastorno depresivo con síntomas menos graves, pero con mayor duración. El núcleo de la depresión, además del estado de ánimo depresivo, es la baja autoestima y las ideas asociadas a la misma. Pensamientos de no valer nada, de no ser capaz en nada en la vida, de haberlo hecho todo mal, de causar rechazo en los demás, de sentirse diferentes de los demás, apartado del mundo, inferior, aislado etc. Es lo más común en estos tipos de personas.

Por lo general, las personas que padecen estos síntomas, se recomienda hacer mucho deporte y actividad física, debido al enorme beneficio que tiene sobre las endorfinas y el estado de ánimo. Una correcta alimentación que equilibre todos los alimentos necesarios también es algo básico y fundamental para regular y mejorar el estado de ánimo. 

Los psicólogos insisten sobre todo en proponer a la persona una lista de actividades diarias que se respeten escrupulosamente, esta lista tiene que incluir obligaciones, tareas necesarias del día a día , deporte y todas aquellas actividades que la persona considere placentera. Por lo general se considera placentera una actividad en la cual la persona se puede entretener mucho rato casi sin darse cuenta que el tiempo pasa.

Nuestro método en el tratamiento de la depresión prevé, el trabajo sobre el origen y la causa del bajo estado de ánimo y sobre todo de las ideas negativas, de la baja autoestima y de la infravaloración. Entendiendo y resolviendo estos puntos, conseguimos siempre una mejora del estado de ánimo y de los otros síntomas de la depresión. 

Para las personas que se identifican con estos síntomas, como primer paso entonces es aconsejable:

1) incluir en sus vidas una rutina semanal de deporte

2) mejorar la dieta incluyendo todos los alimentos necesarios y fundamentales para una correcta alimentación

3) hacer una lista de actividades semanales que incluya: obligaciones, tareas necesarias del día a día , deporte y actividades placenteras

4) identificar y entender cuál ha podido ser la causa de la depresión. Una vez que se haya logrado entender la causa hay que esforzarse de llevar a cabo todos los cambios necesarios en nosotros y en nuestras relaciones para lo que nos afectaba y nos proporciona tanto sufrimiento deje de afligirnos tanto. 

La depresión, así como su equivalente a largo plazo, la distimia, son patologías graves y invalidantes para la vida de las personas, recomendamos en todos los casos consultar un psicólogo especializado en psicoterapia para el tratamiento y la resolución de los síntomas.  

Raffaele Tuccillo, psicólogo.

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