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Efectos psicológicos de la pandemia del Covid-19

Efectos psicológicos de la pandemia del Covid-19

Aunque la segunda ola de la pandemia de Covid-19 nos ha cogido más preparados tanto a nosotros como a las instituciones, el aumento de casos y las nuevas medidas restrictivas han representado nuevas complicaciones desde un punto de vista social/económico.

Cada vez hay más desempleo, personas que han tenido que cerrar sus negocios, muchas familias que tienen que acudir a centros de ayuda y bancos de alimentos, personas que han perdido sus casas, que han tenido que irse a vivir con sus padres o volver a compartir piso. 

Claramente también desde un punto de vista psicológico la duración de la pandemia está causando diferentes problemas que pueden ser el resultado del derrumbe de la situación económica, pero también pueden depender de otros factores. Examinemos cuáles son las las posibles consecuencias sobre nuestra salud psicológica y cuáles son las posibles causas.

Miedo al futuro

La primera cuarentena, que duró desde marzo hasta mayo, se percibió como necesaria para poder combatir todos juntos un problema de todo el país, una crisis sanitaria mundial. Los planes de ayuda tuvieron un fuerte impacto social y se pensaba que al reactivar la economía la vida retomaría su curso natural. Había miedo por lo que estaba pasando, pero esperanza sobre el futuro, ganas de ganar la batalla contra el virus. Ahora el futuro se ve más incierto, no se sabe cuándo la pandemia dejará de afectarnos, no se sabe hasta cuándo tendremos que seguir con estas medidas restrictivas, ni si las vacunas tendrán el efecto esperado. Este miedo al futuro causa ansiedad, hipervigilancia, posibles ataques de pánico, pesadillas nocturnas, problemas a conciliar el sueño y otros problemas de insomnio.

Inestabilidad 

La situación económica desastrosa esta provocando en muchas personas inestabilidad laboral y la incapacidad de planear nuevos objetivos de trabajo. Junto con la inseguridad económica muchas personas están sufriendo también una inestabilidad emocional, derivada de la alternancia de emociones positivas, de felicidad con emociones de desesperanza, miedo y preocupación.

Soledad

El aislamiento social, necesario para evitar la propagación del virus, está provocando en muchas personas sentimientos de soledad profundos. Sobre todo, en las personas que viven solas, que ya tuvieron que soportar la dificultad de una larga cuarentena y que ahora están sintiéndose otra vez aislados de los demás (como amigos, compañeros de trabajo, familia, etc). En muchas ocasiones se está experimentando la dificultad de poder hacer nuevas amistades, ampliar el circulo de conocidos o poder emprender nuevas relaciones sentimentales. Este sentimiento está provocando en muchas personas tristeza, disforia y abatimiento hasta llegar en casos más graves a depresión profunda. 

Aburrimiento

La falta de posibles actividades sociales, el cierre en muchos casos de lugares de ocio, así como el cierre o las medidas tan estrictas en todas las iniciativas culturales está provocando una disminución general de los estímulos sociales y culturales necesarios en todos los seres humanos. El desarrollo de nuevas ideas, el compartir experiencias junto con otros, emociones, espacios, enriquece nuestro día a día representando un nutrimiento esencial para nuestras mentes y nuestras vidas. La consecuencia de la falta de estos estímulos son profundos sentimientos de aburrimiento, de vacío, de cansancio y tedio.

Culpa

Los cambios en las medidas de alejamientos social que quincenalmente se disponen crean una confusión en los ciudadanos, así como una desgana en el cumplimiento de las normas. Por otro lado, la necesidad de relacionarse con los demás, algo instintivo en los seres humanos, está siendo criminalizada constantemente por las instituciones y los medios de comunicación. Toda esta confusión y estos mensajes contradictorios nos está generando fuertes sentimientos de culpa, representando una lucha contra un instinto natural que provoca angustia, conflictos y una derrota constante.

Rabia

La culpa por un lado, el instinto de vivir una vida que hace nueve meses era normal, determina un conflicto con nosotros mismos, no siempre consciente y que en muchos casos puede desembocar en enfado y rabia, no solo contra nosotros mismos si no también contra los demás. Estamos observando cada vez más conflictos con parejas, hijos, padres, amigos consecuencia no solo de la falta de privacidad si no también de este sentimiento de rabia más profundo

Problemas relacionales

Las personas que han perdido sus casas, que por la situación económica precaria han tenido que adaptarse volviendo a vivir con sus padres o volver a compartir piso, la falta de espacios de autonomía, privacidad, libertad todo esto está provocando muchos problemas relacionales o en muchos casos agudizando los que ya existían.

La comprensión de todas estas emociones y problemas es, más que nunca, esencial para que cada persona comprenda y entienda que es el primer paso a resolver. Debemos utilizar todas nuestras herramientas, toda nuestra fuerza, para superar esta situación y en el caso de no lograrlo por nosotros mismos, no avergonzarnos y pedir ayuda a las personas que nos rodean o si necesario recurrir a un profesional de la salud mental.

Raffaele Tuccillo, psicólogo terapeuta.

☞ Terapia presencial y online: escríbenos a ctc@cop.cat o llámanos al 934 56 83 16 o al 644 16 49 42.

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La rabia

La rabia

La rabia es una emoción útil, pero a veces puede ser un gran problema.

Siguiendo nuestro viaje en el mundo de las emociones de esta semana hablaremos de la rabia. Iremos profundizando en su conocimiento para hacer amistad con ella. Al fin y al cabo, la rabia es una emoción que se manifiesta en todos nosotros, adultos o niños y en algunos casos puede llevar a conductas muy concretas, mientras que en otras ocasiones la ahogamos.

Cuando observamos a un recién nacido que no quiere hacer o comer algo, vemos que expresa su desagrado con gritos o lanzando objetos, por ejemplo. Estas conductas sugieren que la rabia es una de las emociones innatas que experimentamos desde recién nacidos. Es una emoción que nos permite defendernos y autoafirmarnos para poder sobrevivir en el ambiente en el cual estamos. Podemos afirmar sin ninguna duda que la rabia es adaptativa.

Pero la rabia también puede volverse nuestra enemiga y generar malestar. Hay muchos factores que pueden llevarnos a perder la calma, como por ejemplo cuando consideramos a otra persona responsable de un daño o una molestia. Otras veces podemos enfadarnos con nosotros mismos, en todos los casos necesitamos encontrar un culpable. A menudo nos pasa que nos enfadamos con las personas que más queremos, como con nuestros padres o nuestras parejas, porque esperamos que siempre nos entiendan y escuchen. Cuando esto no ocurre, la rabia nos hunde.

La rabia tiene un movimiento sinusoidal, a veces tiene picos que se llaman cólera/ira o al contrario, puede tener una intensidad baja como cuando sentimos una molestia, impaciencia o irritación. Igualmente es una reacción emocional intensa pero transitoria. Por lo general hablamos de rabia disadaptativa, disfuncional o patológica cuando se genera sufrimiento personal o cuando daña nuestras relaciones sociales y personales.

En otras ocasiones la rabia no es negativa, como decíamos en el caso de los bebés, sino adaptativa, pero también de adultos podría serlo si logramos gestionarla a través de otros canales, ya que nos permite aumentar nuestro bienestar y no quedarnos atrapados en esta emoción.

Annalaura Cardella, psicóloga y terapeuta.


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El miedo

El miedo

El miedo es una de las emociones básicas para los seres vivos, nos permite estar en alerta para superar los peligros y nos ayuda a sobrevivir.

Frente al peligro, nuestro cuerpo produce una hormona, la adrenalina, que nos empuja a cambios físicos y mentales y nos prepara a la acción: lucha o huida. Si pensamos en la evolución del hombre, es precisamente gracias al miedo que nuestros antepasados se han protegido ante animales salvajes, enemigos o ambientes hostiles y salvajes.

Ahora por lo menos, en las sociedades occidentales, los estímulos que nos producen miedo ya no vienen de nuestro temor a leones o invasores, si no más bien a la pérdida de trabajo, un cambio en nuestra vida o los diferentes problemas con los que tenemos que lidiar diariamente. Pero las reacciones físicas, cognitivas y conductuales se mantienen, las mismas que tenían nuestros antepasados. 

Aunque a veces estamos hartos de sentir el miedo y queremos eliminarlo o borrarlo de nuestra vida, es una emoción que, como hemos dicho, es muy útil, así come la ansiedad y las preocupaciones. Todas estas emociones se vuelven un problema solo cuando son experimentadas de una forma muy intensa o fuera de contexto. Las cosas cambian cuando el miedo se vuelve crónico y no se puede relacionar con ningún estímulo concreto.

El miedo, a veces, no es solo una emoción que sentimos por algo concreto, un lugar, una persona o una situación, sino que a veces tenemos miedo de experimentar otras emociones. Cuántas veces hemos visto que nuestros pacientes tienen miedo a unas emociones concretas como la soledad, la vergüenza, etc… Aprender que estas emociones existen, que todos las sentimos, que se pueden expresar y compartir, que son humanas y que no nos dañan, hace que el miedo poco a poco desaparezca de nuestras vidas. El miedo puede representar una emoción tapadera de otras emociones, así como la ansiedad. Pasa que a veces solo nos focalizamos en esto, en nuestra vida, que no hay espacio para nada más. Cuando volvemos a sentir y a nombrar cada emoción con su nombre el miedo vuelve a su lugar, no ocupa todos los espacios de nuestras vidas.

En el CTC somos expertos en el tratamiento de la desregulación emocional, en el trabajo con la ansiedad y el miedo, nuestro objetivo es permitir que la persona pueda manejarlo de una forma sana y adaptativa, que deje de huir frente a todo lo que le provoca pavor, que se enfrente a ello. Trataremos de que el miedo no se vuelva la torre desde la cual se protege y te siente segura, trataremos que logre crecer, que explore el mundo con ganas y que alcance sus objetivos, personales, profesionales y relacionales.

Annalaura Cardella, psicóloga y terapeuta.

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¡Suelta la rumiación!

¡Suelta la rumiación!

La rumiación es una forma de pensamiento repetitivo y circular, negativo y frecuente.

La rumiación está presente cuando nos quedamos encerrados en nuestros pensamientos negativos y nos imaginamos continuamente situaciones negativas que podrían pasar en el futuro, sobretodo en contextos de incertidumbre. Es un síntoma central sobre todo en los trastornos de ansiedad y también de la depresión. Nuestro método os enseñará como gestionar y regular la rumiación.

A veces podemos tener la impresión de no ser capaces de controlar la rumiación. Nos cae encima y se dispara antes de que podamos darnos cuenta. En ese momento intentamos no pensar, desviar la atención, pero el resultado de todos nuestros esfuerzos es que apenas nos abandona para unos instantes y luego nos despertamos otra vez reflexionando sobre temas negativos. La rumiación no es algo que nos pasa de forma involuntaria, es una costumbre, una muy negativa costumbre, que está bajo nuestro control. Intentemos pensar en todas aquellas veces en que la rumiación se paró, así de golpe, por una llamada telefónica de algún amigo o un familiar, por algún acontecimiento que nos distrajo o por alguna urgencia. 

También una profunda ansiedad por nuestras preocupaciones puede ser interrumpida por algo que nos pasa a nuestro alrededor, por ejemplo, accidentalmente un amig@ que se cae mientras estamos paseando con él y necesita que le ayudemos. En aquel momento podemos controlar la rumiación, lo hacemos de manera voluntaria, pero casi sin darnos cuenta. Se trata de darnos cuenta y acostumbrarnos a poner en acción otra conducta mental, entrenarnos hasta que no se vuelva una costumbre.

Intentamos hacer un pequeño un ejemplo:

  1. Intenta rumiar sobre un problema tuyo. Ahora, no es broma, elige un problema que tengas e intenta pensar en todo lo negativo que te podría pasar. Mira el reloj y intenta hacerlo por lo menos dos minutos, déjalo ir.
  2. Ahora empieza a mirar a tu alrededor, busca todos los objetos de forma rectangular que logres ver. La rumiacion puede seguir como si fuera una radio en tu cabeza, déjalo ir, pero busca los rectángulos en tu habitación o en el ambiente, observa, intenta encontrar aquellos que no están delante de tus ojos. Quédate allí y observa el mundo.
  3. Mientras observas el mundo, pon la rumiacion a un lado. El mundo no se acaba.

La rumiacion es como una cometa, puede volar, pero tú lo tienes aún agarrado. Puedes soltarlo y mirar hacia fuera. Así que cada vez que te encuentres atrapad@ en la rumiación, intenta mirar el mundo y céntrate sobre lo que ves, sientes y tocas. Suelta y mira a tu alrededor.

Si la ansiedad y el estrés de la rumiación siguieran, aconsejamos consultar un psicoterapeuta. En el CTC somos expertos en el tratamiento del pensamiento repetitivo, te ayudamos a romper esos círculos viciosos que tanto invalidan y que no te permiten encontrar el bienestar que buscas.

Annalaura Cardella, psicóloga y terapeuta.

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La rana hervida: la ansiedad y sus manifestaciones.

La rana hervida: la ansiedad y sus manifestaciones.

La ansiedad es una emoción preventiva, ya que nos pone en alerta ante los peligros que podrían darse en cualquier momento. Pero la ansiedad es también una emoción reactiva, ya que prepara a la acción subiendo los niveles de actuación.

Existen temporadas en la vida en las que sentimos mucha tensión, hasta incluso percibir que los recursos físicos y cognitivos que tenemos se terminan. Cuando experimentamos esas situaciones estamos constantemente en alerta, es cuando estamos con ansiedad.

Entonces, si la ansiedad dura el tiempo necesario para enfrentarse a una prestación, es funcional y adaptativa y nos ayuda a perseguir nuestro objetivo. Pero cuando es al revés, la ansiedad sigue, supera un límite y empieza antes de efectuar una tarea y se mantiene en el tiempo, entonces se vuelve problemática o patológica. La excesiva ansiedad nos lleva a superar nuestro autocontrol, pasando a una situación altamente disfuncional, porque rumiamos constantemente.

La sintomatología de la ansiedad es:

  • Física: taquicardia, arritmia, náusea, diarrea, escalofríos, vértigos, tensión muscular, nudo a la garganta, sudoración, pérdida del deseo sexual y ausencia de apetito.
  • Psíquica o cognitiva: trastornos del sueño, insomnio, dificultad de concentración, irritabilidad, nerviosismo, miedo a perder el control.

Las personas con ansiedad patológica, tienen una tensión constante, se preocupan mucho y piensan en una catástrofe inminente. Por esto evitan compromisos relacionales, sociales, laborales y sentimentales hasta renunciar a vivir. La ansiedad se vuelve insostenible y angustiante, limitando la vida cotidiana.

Os dejo un cuento que puede ser utilizado como metáfora de la ansiedad:

«Imaginaros una olla llena de agua fría en la cual nada una rana tranquilamente. Se enciende el fuego bajo la olla, el agua se calienta poco a poco. Rápidamente se vuelve tibia. La rana la encuentra bastante agradable y sigue nadando. La temperatura va subiendo. Ahora el agua es cálida, un poco más y la rana empieza a no sentirse tan a gusto. Ahora el agua se ha vuelto demasiado caliente, la rana la encuentra muy desagradable, pero tiene menos fuerza para reaccionar. Entonces soporta, soporta y no hace nada. Mientras la temperatura sigue subiendo, hasta el momento en que la rana termina hervida. Si la rana hubiese sido metida directamente en el agua a 50 grados hubiera reaccionado saltando fuera de la olla.»

Este cuento/metáfora describe muy bien la dificultad que pueden tener las personas con ansiedad en empezar a darse cuenta de la sintomatología y poder empezar a cuidarse para poder hacer frente a las circunstancias.

En CTC somos experto en el tratamiento de la ansiedad. Nuestro método focaliza en encontrar el conflicto que genera la sintomatología ansiosa, romper los círculos viciosos (rumiaciones) que no nos permiten «saltar fuera de la olla». Os proporcionamos herramientas para manejar la ansiedad y así para poder daros cuenta más rápidamente cuando la «temperatura» está subiendo y necesitamos un cambio o una reacción frente a la situación.

Annalaura Cardella, psicóloga y terapeuta.

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Cuándo y porqué hacer terapia de pareja

Cuándo y porqué hacer terapia de pareja

La terapia de pareja es un tipo de terapia en la que el análisis de los problemas y el foco de la intervención no están sólo en el individuo, sino en la pareja.

Normalmente se dice que es más correcto hacer terapia de pareja cuando la pareja ya comparte una casa donde viven, es más difícil cuando la pareja aún no convive. Aunque también existen excepciones. Normalmente compartir el mismo hogar es sinónimo de estabilidad y de planes de futuro, razones por las que muchas veces es un elemento imprescindible para empezar una terapia de pareja.

Otras condiciones fundamentales son:

1) Que haya amor en la pareja, aunque en el momento presente existan dificultades, la pareja ya debe haber existido antes de la terapia, el amor no se puede encontrar en la terapia.

2) La pareja tiene que estar dispuesta a comprometerse e invertir sus energías en el recorrido terapéutico durante un período de tiempo.

3) Los miembros de la pareja tienen que estar dispuestos a seguir apostando por la pareja, tienen que estar motivados para seguir estando juntos.

Durante el recorrido de la terapia, las personas a veces pueden darse cuenta que estos tres factores ya no están presentes y pueden decidir separarse. También en este caso la terapia puede ayudar a llegar a una separación más consensuada, más correcta, con menos repercusiones a nivel emocional para ellos y eventualmente para los hijos.

¿Cuándo se aconseja hacer terapia de pareja?

La terapia de pareja se aconseja para resolver problemas que casi siempre tienen que ver con la comunicación entre las dos personas que forman una pareja. No se puede no comunicar, la falta de comunicación entre dos personas, puede provocar muchos conflictos, incomprensiones, malos entendidos, diferencias de valores. 

En la terapia de pareja, ambas partes tienen la oportunidad de contactar con sus emociones auténticas y sus profundas necesidades emocionales (a menudo frustradas). Esto se ve facilitado por el hecho de estar en un entorno protegido con un psicoterapeuta especializado en este ámbito. Un punto de vista externo puede sugerir un nuevo enfoque a los problemas, diferentes formas de leer los circuitos conflictivos y las herramientas más efectivas para superarlos.

El terapeuta nunca tiene que ser visto como un juez que juzgue si alguien esta haciéndolo mal, si uno de los dos está cometiendo errores o decidir quién tiene la razón. Es fundamental entender que los dos tienen que estar dispuestos a hacer cambios en sus vidas y en sus actitudes para que los problemas se resuelvan.

En la terapia de pareja se trabajan los siguientes problemas:

  • Problemas de comunicación
  • Problemas sexuales de la pareja o de uno de los cónyuges
  • Dudas y desilusión
  • Infidelidades
  • Monotonía
  • Problemas de relación de la pareja con la familia o amigos
  • Problemas o desacuerdo en la educación de los hijos
  • Decisión de separase o divorciarse.

¿Cómo nos puede ayudar?

La terapia de pareja nos puede ayudar a:

  1. Aprender a reconocer la existencia de dos verdades, dos puntos de vista, dos realidades.
  2. Aprender a escuchar, a nosotros mismos, nuestras emociones, nuestras necesidades, así como a nuestra pareja y a las emociones y necesidades del otro. 
  3. Crear un tiempo y un espacio para la pareja, momentos en que compartimos ideas y planes, momentos de pasión, momentos en lo que lo más importante es la pareja. 
  4. Buscar momentos de timeout, de pausa en las discusiones que no llevan a ningún sitio y que sólo representan un desahogo de rabia, frustración y de ataque al otro.
  5. Abrazarse y besarse, volver a aquella intimidad y cercanía física que en muchas ocasiones se ha perdido, se ha olvidado. La intimidad representa el momento más verdadero, más puro de la pareja.
  6. No pretender ser iguales, ni pensar de la misma manera, ni actuar de la misma manera, si no aceptar la diferencia del otro, la diversidad como ayuda a crecer, a complementarse.

La terapia en pareja

Un instrumento muy útil es la terapia en pareja en la cual los problemas de uno se abordan y se resuelven con la ayuda del otro, de la pareja. En este caso el foco son problemas psicológicos como la ansiedad, los ataques de pánico , la depresión. La pareja puede ser tanto una ayuda, en darnos informaciones, consejos útiles, posibles hipótesis sobre la causa del problema, tanto un apoyo en proporcionar posibles soluciones y herramientas. Muchas veces no sólo la pareja representa un apoyo para los problemas psicológicos de la persona si no puede ser la causa de estos síntomas.

Es por esto que la resolución del problema pasa por la solución de los problemas internos a la pareja. Gracias a este espacio de aceptación y compresión se individúan las dinámicas que causan el malestar psicológico y los síntomas y se encuentra la manera de resolverlas buscando soluciones compartidas. Muchas veces abordar los problemas psicológicos individuales en pareja permite una mejor y más rápida resolución y curación de los síntomas.

Raffaele Tuccillo, psicólogo.

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Neuroquímica y Neurofisiología de la ansiedad

Neuroquímica y Neurofisiología de la ansiedad

La mayoría de las cosas que sabemos sobre las bases neuroquímicas de la ansiedad proviene de los estudios sobre los mecanismos de acción de los fármacos ansiolíticos.

Las benzodiazepinas (Valium y Librium), los principales fármacos ansiolíticos, facilitan la neurotransmisión GABAérgica. Estas moléculas, producen una notable mejoría en los síntomas de ansiedad de los pacientes. Es posible que la ansiedad sea modulada sobre todo por la intermediación del sistema GABAérgico, que disminuye globalmente la ansiedad, y el sistema glutamatérgico, que utiliza el neurotransmisor ácido glutámico que tiene acciones ansiogénicas.

El mecanismo es el siguiente: las benzodiazepinas tienen un sitio de unión al receptor del GABA, y cuando se unen a este receptor, facilitan la entrada de Cl – en la neurona, lo que hiperpolariza la neurona, así, las benzodiazepinas facilitan la neurotransmisión inhibitoria.

Cabe mencionar que, aparte de que manipulando experimentalmente estos sistemas, los científicos han evidenciado su rol en despertar ansiedad en animales y personas, son, junto con otros, los sistemas de neurotransmisión más abundantes y difundidos en el cerebro. 

Trabajos recientes han mostrado que también algunas hormonas como la progesterona (y la alo- pregnalonona, que se deriva de ella) tiene un rol parecido a las benzodiazepinas, teniendo notables efectos ansiolíticos uniéndose al mismo tipo de receptor GABAérgico, facilitando también la unión del GABA a su receptor. 

La placidez que se observa en la mujer durante el embarazo y la fase de fertilidad del ciclo menstrual, o por el contrario el aumento de la ansiedad en la depresión post-parto y en el síndrome premenstrual, caracterizados por niveles altos o bajos de progesterona respectivamente, sugiere que la progesterona o sus derivados, junto con otras hormonas sexuales, pudieran, aparte de sus funciones, fungir como moduladores de la ansiedad. Esto tanto en las mujeres como en los hombres ya que también en éstos se encuentra una cantidad significativa de progesterona. También otras hormonas como los estrógenos, la desoxicorticosterona y la dihidrocorticosterona, podrían tener efectos parecidos. 

Volviendo a las benzodiazepinas se encuentran sitios de unión por toda la neocorteza, que es el área del cerebro implicada en las funciones cerebrales superiores como la generación de órdenes motoras, control espacial, percepción sensorial, pensamiento consciente y además el lenguaje en los humanos, es decir el cerebro racional. También se encuentran sitios de unión de las benzodiazepinas en algunas estructuras subcorticales, como la amígdala o el hipocampo.

Los ataques de pánico 

Los ataques de pánico son un tipo de trastorno de ansiedad muy frecuente. Los síntomas de los ataques de pánico son lo siguientes:

  • Enrojecimiento de la cara y algunas veces del área del pecho
  • Sensación de mareos, debilidad, sensación de perder el conocimiento
  • Parestesia, más comúnmente hormigueo o entumecimiento en las áreas de las manos, pies y cara
  • Dificultad para respirar, técnicamente llamada disnea o asfixia
  • Aumento de la sudoración o escalofríos, relacionado con cambios repentinos en la temperatura y presión del cuerpo
  • Náuseas, sensaciones de tener un nudo al estómago o de ruidos intestinales
  • Taquicardia o palpitaciones, a menudo asociadas con dolores en el pecho
  • Temblores
  • Miedo a perder el control
  • Miedo a volverse loco
  • Sensación que el mundo es extraño, irreal, de estar alejado de la realidad (desrealización)
  • Observar desde afuera lo que le sucede al cuerpo (despersonalización)
  • Miedo o convicción de morir
  • Crisis de llanto

Muchos de estos pacientes con ataques de pánico acaban desarrollando agorafobia, un miedo incontrolable a los espacios abiertos.

Para más información sobre los trastornos de ansiedad y los ataques de pánico visita nuestra web en el apartado ansiedad (link a ansiedad http://centroterapiacognitiva.es/ansiedad/)

En la neurofisiología de los ataques de pánico se ha estudiado el lactato, una sustancia conectada con el ejercicio físico intenso, la concentración de lactato en la sangre aumenta durante un esfuerzo intenso del cuerpo. Se ha visto que algunas personas sufren crisis de pánico durante la realización de un ejercicio físico intenso o inmediatamente después de éste, así que la administración de lactato en un subgrupo de estos pacientes se ha visto que provoca una crisis de pánico.

Parece que el mecanismo que desencadena estas crisis es la estimulación de las neuronas noradrenérgicas del locus cerúleo del tronco encefálico. La activación la neurotransmisión noradrenérgica central se ha relacionado con los ataques de pánico.

Inmediatamente antes de la crisis y durante su curso, se observa hiperactivación de la corteza parahipocampal y de la parte más anterior de los lóbulos temporales. La implicación del lóbulo temporal en estos mecanismos del pánico se evidencia también en la observación clínica de muchos pacientes epilépticos con foco en la parte anterior del lóbulo temporal los cuales experimentan intensas sensaciones de ansiedad y miedo justo antes de producirse las crisis convulsivas.

El Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) 

El TOC esta caracterizado por obsesiones, caracterizado por pensamientos intrusivos e incontrolables que producen una gran ansiedad, y compulsiones, rituales de conducta que tienen la finalidad de reducir la ansiedad provocada por la obsesión.

Para más información sobre los síntomas del TOC visita nuestra web en el apartado Trastorno Obsesivo Compulsivo (link a toc http://centroterapiacognitiva.es/trastornos-obsesivos-compulsivos/).

Estudios de neuroimagen funcional muestran como el núcleo caudato, un sistema de núcleos que se encuentran en la profundidad de los hemisferios cerebrales que junto al cerebelo, participan en la modulación del movimiento y la corteza prefrontal, especialmente la corteza orbitofrontal y la cingulada anterior, están hiperactivados en pacientes con TOC cuando son expuestos a un estímulo desencadenante de las obsesiones.

El núcleo caudado también está implicado en un tipo de enfermedad neurológica, el síndrome de Gilles de la Tourette, que entre sus síntomas incluye pensamientos obsesivos y compulsiones, además que otros síntomas como movimientos repetitivos o sonidos indeseados (tics), que no se pueden controlar con facilidad o tendencia incontrolable a decir obscenidades. Los pacientes que padecen esta enfermedad muestran un incremento del ligamento de la dopamina con los receptores D2 en el núcleo caudado, y también una disminución del volumen de esta estructura y del globo pálido, el cual tiene como función principal la regulación de los movimientos no conscientes. El TOC parece relacionado, de alguna manera, con la trasmisión serotoninérgica, ya que el tratamiento farmacológico con de Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina (ISRS) ha mostrado obtener un cierto efecto.

Raffaele Tuccillo, psicólogo.

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¿Qué es el circulo de auto invalidación recursiva?

¿Qué es el circulo de auto invalidación recursiva?

¿Cuántas veces hemos escuchado hablar de círculos viciosos? Cuántas veces nos hemos dado cuenta que los círculos viciosos son presente en la vida de las personas que nos rodean u incluso en nuestra vida?

Lo que pretendemos en este artículo es explicar una especie de círculo vicioso que llamamos círculo de auto invalidación recursiva que es muy presente en diferentes tipo de problemas psicológicos.

Ejemplos muy básicos de círculos de auto invalidación recursiva son:

Me exijo y sufro ansiedad -> creo que debería manejar la ansiedad -> sigo sufriendo ansiedad.

No puedo tomar decisiones y dudo -> creo que soy inseguro -> sigo dudando.

Me siento angustiada -> creo que me angustio por cosas sin importancia -> me sigo angustiando.


En cada uno de estos ejemplos, la explicación que cada uno da de su malestar, forma parte en sí del malestar y demuestra la manera en que éste se mantiene.

Estos tipos de círculo tienen un estilo muy peculiar en cuanto centralizan las causas del problema en la persona generando culpa y desgastando la autoestima en cada ronda.

En muchos casos el paciente lee las emociones con el mismo significado problemático que las había generado, con lo que termina por confirmar la convicción desadaptativa (auto invalidación recursiva).

Como funciona un círculo de auto invalidación recursiva

El círculo de auto invalidación recursiva es presente en diferentes tipos de problemas y en cada problema, como hemos dicho, aumenta el sufrimiento de la persona y lo atrapa en una situación sin salida. En el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) lo encontramos en dos momentos: primero cuando la persona se enfrenta al estímulo que le da miedo y lo evita, le hace rumiar o le provoca compulsiones y segundo cuando le vienen a la mente que todas las compulsiones y las evitaciones son dañinas, hecho que provoca más ansiedad por el mal que se está haciendo a sí mismo y a los demás. Los dos tipos de mecanismos producen altos niveles de ansiedad que provocan un aumento de los síntomas obsesivos y una recursividad en el trastorno que lo mantiene en lugar de resolverlo.

De una manera muy parecida este mecanismo se puede encontrar en el Trastorno por Ataques de Pánico. Cuando una persona padece un ataque y piensa que las sensaciones que está sintiendo son anormales, raras y que no debería sentirlas, el miedo hace que las mismas sensaciones aumenten de intensidad, se añaden otros tipos de sensaciones nuevas y se sienta aún más espantado acabando acudiendo a urgencias en un hospital.

Normalmente estas personas acaban confundiendo cualquier sensación mínimamente relacionada con una activación simpática con una alarma de un posible ataque de pánico, que gracias también a la profecía que se auto cumple provoca el ataque de pánico.

Un ejemplo parecido se podría hacer con la depresión. Ideas depresivas, negativas, catastrofistas que pueden ser del todo normales en cualquier persona en algún momento de su vida, son tomadas por una persona depresiva coma la evidencia que nunca saldrá de su problema. El hecho mismo de tener estas ideas para estas personas es la prueba que tienen una enfermedad psíquica incurable y que como consecuencia la vida no tiene sentido, esto empeora aún más sus síntomas y su estado anímico.
Como podemos observar, el mecanismo del círculo de auto invalidación recursiva es uno de los principales factores de mantenimiento de varios tipos de problemas psicológicos y sirve también para engravecer, empeorar los síntomas que la persona está padeciendo, llevándolo a un callejón donde no ve ningún tipo de salida.

Normalización

En muchos tipos de terapias, sobre todo en la terapia cognitivo-conductual, la estrategia para cortar este círculo, una vez individuado por parte de del terapeuta, es de explicárselo al paciente y decirle simplemente que es ilógico seguir estando metido en este mecanismo que aumenta los síntomas y mantiene el problema. Muchos terapeutas utilizan la estrategia de dibujar o esquematizar el problema y dejarle al paciente el esquema para que lo consulte en el momento en que el círculo aparece.

Claramente la identificación de este mecanismo, la devolución y la explicación del mecanismo al paciente son herramientas básicas para cualquier terapeuta que lo detecte, la diferencia está en la manera de proponerle al paciente la solución y la salida de este círculo. Hay que notar que estos tipos de mecanismo son totalmente normales, se pueden presentar en cualquier persona. Hay que añadir también que el contenido, el gatillo que hace disparar este círculo está basado en elementos comunes a todas las personas, que no tienen nada de patológico. Una activación del sistema simpático después de un evento estresante en los problemas de ataques de pánico. Una idea relacionada con la limpieza, con el controlar algo para ver si está en orden, algún pensamiento relacionado a impulsos violentos o eróticos en los problemas de ideas obsesivas. Una idea negativa, catastrófica relacionada a sí mismo o al mundo en los problemas de depresión.

La ley del efecto inverso

El farmacéutico y psicólogo francés Emile Couè (1857-1926) maestro de la autosugestión y del auto hipnosis enuncio una ley de los mecanismo psíquicos muy interesantes que nos podría ayudar a entender como estos círculos de auto invalidación se producen, se llama ley del efecto inverso. Esta ley afirma que cuanto más intentamos huir de un deseo o no pensar a una cosa, más esto nos persigue. Si intentamos no tener una idea, huir de una sensación de aceleración del latido de corazón, rechazar un pensamiento que pueda ser negativo, lo que logramos es que todo esto se hará más presente, más fuerte y se reiterará provocando un circulo recursivo que aumentará nuestro problema.

Hay otra presunta ley psicológica, que en los últimos años se ha hecho muy famosa, la llamada ley de la atracción por la cual creemos que cuanto más pensemos sobre algo, más posibilidades habrá de que ocurra. Mucha gente piensa que para ser felices en la vida y superar sus problemas lo que tiene que hacer es intentar olvidarse de pensamientos y sensaciones negativas y pensar solo en lo positivo, nada más difícil. Eventos negativos, así como pensamientos y sensaciones indeseadas son lo más común en el ser humano, lo peor que una persona puede hacer es exactamente lo de negar que existan y pensar que para ser feliz no hay que pasar por momentos negativos.

¿Como hacemos para cortar este círculo?

Lo que en nuestro centro solemos hacer, cuando nos enfrentamos con situaciones parecidas, es no solo normalizar estos tipos de pensamientos, sensaciones, estados de ánimos, todo el mundo puede tenerlos en un determinado momento, si no también conectar con el sufrimiento que conllevan problemas reiterados, situaciones que parecen sin salida y tomarnos muy en serio el significado de estos momentos para la persona. Aconsejar métodos de distracción o de pensamientos positivos, frente a situaciones muy complicadas representaría una falta de comprensión y de respeto de la individualidad de un paciente. Lo que la persona que está frente a nosotros necesita es que se le escuche y se le comprenda, que se le tomen en serio sus problemas y que se le ayude a superarlos. Para superas sus problemas el paciente necesita planear y meter en práctica unos cambios, sin los cuales sus sufrimientos seguirán existiendo, nuestro trabajo es hacer que el paciente descubra el objetivo de estos cambios y que por sí solo, con nuestro apoyo, tenga la valentía de hacerlos.

El objetivo es levantar vuelo, y lograr una altura que, cual visión de pájaro, por encima de los problemas, permita al sujeto ofrecerse una alternativa de interpretación de la situación que le resulte más comprensiva con su propio sufrimiento. El objeto es no generar más malestar, sino validarlo y comprenderlo, ya que la autovalidación y auto comprensión del sujeto resultan por sí mismas aliviadoras.

Raffaele Tuccillo, psicólogo.

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