La rumiación es una forma de pensamiento repetitivo y circular, negativo y frecuente.

La rumiación está presente cuando nos quedamos encerrados en nuestros pensamientos negativos y nos imaginamos continuamente situaciones negativas que podrían pasar en el futuro, sobretodo en contextos de incertidumbre. Es un síntoma central sobre todo en los trastornos de ansiedad y también de la depresión. Nuestro método os enseñará como gestionar y regular la rumiación.

A veces podemos tener la impresión de no ser capaces de controlar la rumiación. Nos cae encima y se dispara antes de que podamos darnos cuenta. En ese momento intentamos no pensar, desviar la atención, pero el resultado de todos nuestros esfuerzos es que apenas nos abandona para unos instantes y luego nos despertamos otra vez reflexionando sobre temas negativos. La rumiación no es algo que nos pasa de forma involuntaria, es una costumbre, una muy negativa costumbre, que está bajo nuestro control. Intentemos pensar en todas aquellas veces en que la rumiación se paró, así de golpe, por una llamada telefónica de algún amigo o un familiar, por algún acontecimiento que nos distrajo o por alguna urgencia. 

También una profunda ansiedad por nuestras preocupaciones puede ser interrumpida por algo que nos pasa a nuestro alrededor, por ejemplo, accidentalmente un amig@ que se cae mientras estamos paseando con él y necesita que le ayudemos. En aquel momento podemos controlar la rumiación, lo hacemos de manera voluntaria, pero casi sin darnos cuenta. Se trata de darnos cuenta y acostumbrarnos a poner en acción otra conducta mental, entrenarnos hasta que no se vuelva una costumbre.

Intentamos hacer un pequeño un ejemplo:

  1. Intenta rumiar sobre un problema tuyo. Ahora, no es broma, elige un problema que tengas e intenta pensar en todo lo negativo que te podría pasar. Mira el reloj y intenta hacerlo por lo menos dos minutos, déjalo ir.
  2. Ahora empieza a mirar a tu alrededor, busca todos los objetos de forma rectangular que logres ver. La rumiacion puede seguir como si fuera una radio en tu cabeza, déjalo ir, pero busca los rectángulos en tu habitación o en el ambiente, observa, intenta encontrar aquellos que no están delante de tus ojos. Quédate allí y observa el mundo.
  3. Mientras observas el mundo, pon la rumiacion a un lado. El mundo no se acaba.

La rumiacion es como una cometa, puede volar, pero tú lo tienes aún agarrado. Puedes soltarlo y mirar hacia fuera. Así que cada vez que te encuentres atrapad@ en la rumiación, intenta mirar el mundo y céntrate sobre lo que ves, sientes y tocas. Suelta y mira a tu alrededor.

Si la ansiedad y el estrés de la rumiación siguieran, aconsejamos consultar un psicoterapeuta. En el CTC somos expertos en el tratamiento del pensamiento repetitivo, te ayudamos a romper esos círculos viciosos que tanto invalidan y que no te permiten encontrar el bienestar que buscas.

Annalaura Cardella, psicóloga y terapeuta.

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