El trastorno de personalidad puede ser identificado como un fracaso en una o más tareas existenciales universales: formar una representación estable e integrada de sí mismo y de los demás y construir relaciones interpersonales adaptativas.

Las relaciones adaptativas se identifican en la incapacidad de desarrollar relaciones íntimas, funcionar como figura de apego y lograr un buen funcionamiento social teniendo conductas colaborativas y prosociales.

Se consideran trastornos egosintónicos, es decir, las acciones, los pensamientos y las emociones de estas personas resultan congruentes con sus escalas de valores y creencias. Como resultado, no se dan cuenta de padecer estos tipos de problemas. 

La mayoría de las veces estas modalidades sociales desadaptativas causan molestias significativas en las personas que rodean al paciente. El sufrimiento causado por las consecuencias de sus conductas es la razón por la que deciden acudir al psicólogo, en lugar de las molestias asociadas a sus síntomas.

Otra diferencia significativa con los demás trastornos psicológicos es que no tienen un comienzo, el problema tiene que ver, así como dice el termino, con la personalidad de estos pacientes. Podríamos decir que estos problemas persistentes en la percepción, reacción y relación con los demás se han desarrollado con sus personalidades, son parte de ellos mismos. Aun así, siendo una parte de sus vidas, estas personas son muy problemáticas con sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo. Esto, con el tiempo, determina que la persona se de cuenta que algo no funciona en su vida. 

Las relaciones con miembros de la familia, amigos y compañeros de trabajo se vuelven difíciles, insatisfactorias, conflictivas, por lo que estas personas son evitadas sistemáticamente. La consecuencia es una fuerte sensación de soledad. Los trastornos de la personalidad son generalmente reconocibles a partir de la adolescencia, o al comienzo de la edad adulta. El diagnóstico por lo general se hace después de los 18 años, ya que antes la personalidad aún se está desarrollando. 

Los trastornos de la personalidad afectan al menos a dos de estas áreas:

  • la forma de pensar en sí mismo y en los demás
  • la forma de responder emocionalmente
  • la manera de relacionarse con otras personas
  • el control del comportamiento

La mayoría de las personas con un trastorno de la personalidad están insatisfechas con sus vidas. Además, presentan numerosos problemas interpersonales en el trabajo o en situaciones sociales. Son muy frecuentes los síntomas de ansiedad, depresión, abuso de sustancias o trastornos alimentarios.

Por lo general buscan ayuda por su cuenta, o por los problemas causados por su personalidad en la relación con los demás o por otros síntomas perturbadores como: la ansiedad, la depresión o el abuso de sustancias. En estos casos, sin embargo, tienden a creer que sus problemas son causados ​​por otras personas o por las circunstancias de la vida sobre las cuales no creen tener el control.

Raffaele Tuccillo (Psicólogo, psicotereapeuta)

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