Acudir a un psicólogo o a un psicoterapeuta es a menudo una decisión tomada con escepticismo o casi con vergüenza.

Desafortunadamente está aún muy presente en la sociedad actual cierto prejuicio que considera a quien sufre a nivel psicológico como una persona inadecuada.

  • “¿Ir a un psicólogo? ¡No estoy loco!
  • “¿Quieres hablarlo con un psicoterapeuta? ¡No! Es suficiente hablarlo con un amigo.
  • “¿Empezar una psicoterapia? ¡No! Venga, tranquilo, todo pasa…
  • «Adelante, las cosas se resuelven solas…»

Muchas veces estas son las frases que recibimos por parte de amigos o familiares en momentos de crisis. Son tópicos, consejos seguramente con buena intención, pero que no nos permite tomar conciencia sobre nuestro malestar. Muy a menudo se subestiman señales o se prefiere desistir por temor a compartir emociones o por el miedo a ser juzgados. El resultado es que con frecuencia se prefiere convivir con ansiedad o depresión, cuando un apoyo psicoterapéutico sería resolutivo.

¿Cuándo empezar una psicoterapia?

Darnos cuenta de que nuestro cuerpo tiene necesidad de un médico nos resulta sencillo, pero entender cuándo es nuestra mente la que necesidad ayuda es mucho más complicado.

Todo el mundo pasa por algunas crisis en la vida, temporadas en las cuales nos sentimos inadecuados, vulnerables, angustiados. Es aconsejable empezar un proceso terapéutico cuando:

  • El malestar interfiere con nuestra vida cotidiana, cuando tenemos dificultad en concentrarnos, trabajar o estar bien con nuestros seres queridos.
  • Cuando nos sentimos preocupados o muy tristes sin una causa real.
  • Cuando evitamos situaciones o lugares (fobias) por el miedo que nos puedan generar un sufrimiento
  • El malestar psicológico, causado por situaciones peculiares (un duelo, una separación o un cambio inesperado)

La psicoterapia puede puede ayudarte si sufres:

¿Porque ir a un psicoterapeuta?

Pedir ayuda no significa admitir un fracaso, al contrario, empezar un proceso terapéutico significa tener la valentía de ponernos en discusión para entender el malestar o demostrar querer estar mejor.

Es una elección para el bienestar que nos permite conocernos mejor, identificar y potenciar nuestros recursos, enfrentar de una forma más adecuada las tensiones, infelicidades e inseguridades.

Es un proceso  que muchas investigaciones han demostrado  su eficacia. La psicoterapia produce un verdadero cambio en nosotros mismos. Empezar un proceso terapéutico necesita una implicación por parte del paciente. Uno de los factores más importantes del éxito en psicoterapia es la capacidad de crear una buena alianza terapéutica entre el psicoterapeuta y el paciente.

El éxito de un proceso terapéutico depende de dos factores sobretodo:

  • Predisposición del paciente en confiar en un “experto».
  • Capacidad del terapeuta de escuchar de forma empática el paciente.

Dar el paso a contactar para una primera sesión es a menudo experimentado con cierto miedo e  incomodidad.

Recuerdo una vez que un paciente me comentó la dificultad que tuvo al marcar mi número telefónico para contactar. Entró al despacho con miedo e inseguridad, y salió sorprendido de la cantidad de cosas que había compartido conmigo y de lo rápido que habían transcurrido los 60 minutos. 

La primera sesión es como una conversación en la cual el paciente expone libremente su problema y el psicoterapeuta entiende junto a él la situación general. Ningún prejuicio, ninguna situación incómoda, ninguna presión sobre qué cosa el paciente quiere o no quiere compartir.

Hablar con un profesional de tus problemas y empezar un proceso terapéutico puede aliviarte de un gran peso, encontrando la armonía en tu vida personal y profesional.

Juntos elegiremos el proceso y las estrategias de intervención más ajustadas a tu malestar y tu individualidad, que ya tendrán un poder terapéutico a partir de las primeras sesiones. Tener la valentía de pedir ayuda psicológica es un acto de auténtica responsabilidad hacia uno mismo- antes que a nuestros ser queridos. El cambio deseado se puede lograr.

Annalaura Cardella, psicóloga y psicoterapeuta. Núm. col. 20018

Deja un comentario