La mayoría de las cosas que sabemos sobre las bases neuroquímicas de la ansiedad proviene de los estudios sobre los mecanismos de acción de los fármacos ansiolíticos.

Las benzodiazepinas (Valium y Librium), los principales fármacos ansiolíticos, facilitan la neurotransmisión GABAérgica. Estas moléculas, producen una notable mejoría en los síntomas de ansiedad de los pacientes. Es posible que la ansiedad sea modulada sobre todo por la intermediación del sistema GABAérgico, que disminuye globalmente la ansiedad, y el sistema glutamatérgico, que utiliza el neurotransmisor ácido glutámico que tiene acciones ansiogénicas.

El mecanismo es el siguiente: las benzodiazepinas tienen un sitio de unión al receptor del GABA, y cuando se unen a este receptor, facilitan la entrada de Cl – en la neurona, lo que hiperpolariza la neurona, así, las benzodiazepinas facilitan la neurotransmisión inhibitoria.

Cabe mencionar que, aparte de que manipulando experimentalmente estos sistemas, los científicos han evidenciado su rol en despertar ansiedad en animales y personas, son, junto con otros, los sistemas de neurotransmisión más abundantes y difundidos en el cerebro. 

Trabajos recientes han mostrado que también algunas hormonas como la progesterona (y la alo- pregnalonona, que se deriva de ella) tiene un rol parecido a las benzodiazepinas, teniendo notables efectos ansiolíticos uniéndose al mismo tipo de receptor GABAérgico, facilitando también la unión del GABA a su receptor. 

La placidez que se observa en la mujer durante el embarazo y la fase de fertilidad del ciclo menstrual, o por el contrario el aumento de la ansiedad en la depresión post-parto y en el síndrome premenstrual, caracterizados por niveles altos o bajos de progesterona respectivamente, sugiere que la progesterona o sus derivados, junto con otras hormonas sexuales, pudieran, aparte de sus funciones, fungir como moduladores de la ansiedad. Esto tanto en las mujeres como en los hombres ya que también en éstos se encuentra una cantidad significativa de progesterona. También otras hormonas como los estrógenos, la desoxicorticosterona y la dihidrocorticosterona, podrían tener efectos parecidos. 

Volviendo a las benzodiazepinas se encuentran sitios de unión por toda la neocorteza, que es el área del cerebro implicada en las funciones cerebrales superiores como la generación de órdenes motoras, control espacial, percepción sensorial, pensamiento consciente y además el lenguaje en los humanos, es decir el cerebro racional. También se encuentran sitios de unión de las benzodiazepinas en algunas estructuras subcorticales, como la amígdala o el hipocampo.

Los ataques de pánico 

Los ataques de pánico son un tipo de trastorno de ansiedad muy frecuente. Los síntomas de los ataques de pánico son lo siguientes:

  • Enrojecimiento de la cara y algunas veces del área del pecho
  • Sensación de mareos, debilidad, sensación de perder el conocimiento
  • Parestesia, más comúnmente hormigueo o entumecimiento en las áreas de las manos, pies y cara
  • Dificultad para respirar, técnicamente llamada disnea o asfixia
  • Aumento de la sudoración o escalofríos, relacionado con cambios repentinos en la temperatura y presión del cuerpo
  • Náuseas, sensaciones de tener un nudo al estómago o de ruidos intestinales
  • Taquicardia o palpitaciones, a menudo asociadas con dolores en el pecho
  • Temblores
  • Miedo a perder el control
  • Miedo a volverse loco
  • Sensación que el mundo es extraño, irreal, de estar alejado de la realidad (desrealización)
  • Observar desde afuera lo que le sucede al cuerpo (despersonalización)
  • Miedo o convicción de morir
  • Crisis de llanto

Muchos de estos pacientes con ataques de pánico acaban desarrollando agorafobia, un miedo incontrolable a los espacios abiertos.

Para más información sobre los trastornos de ansiedad y los ataques de pánico visita nuestra web en el apartado ansiedad (link a ansiedad http://centroterapiacognitiva.es/ansiedad/)

En la neurofisiología de los ataques de pánico se ha estudiado el lactato, una sustancia conectada con el ejercicio físico intenso, la concentración de lactato en la sangre aumenta durante un esfuerzo intenso del cuerpo. Se ha visto que algunas personas sufren crisis de pánico durante la realización de un ejercicio físico intenso o inmediatamente después de éste, así que la administración de lactato en un subgrupo de estos pacientes se ha visto que provoca una crisis de pánico.

Parece que el mecanismo que desencadena estas crisis es la estimulación de las neuronas noradrenérgicas del locus cerúleo del tronco encefálico. La activación la neurotransmisión noradrenérgica central se ha relacionado con los ataques de pánico.

Inmediatamente antes de la crisis y durante su curso, se observa hiperactivación de la corteza parahipocampal y de la parte más anterior de los lóbulos temporales. La implicación del lóbulo temporal en estos mecanismos del pánico se evidencia también en la observación clínica de muchos pacientes epilépticos con foco en la parte anterior del lóbulo temporal los cuales experimentan intensas sensaciones de ansiedad y miedo justo antes de producirse las crisis convulsivas.

El Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) 

El TOC esta caracterizado por obsesiones, caracterizado por pensamientos intrusivos e incontrolables que producen una gran ansiedad, y compulsiones, rituales de conducta que tienen la finalidad de reducir la ansiedad provocada por la obsesión.

Para más información sobre los síntomas del TOC visita nuestra web en el apartado Trastorno Obsesivo Compulsivo (link a toc http://centroterapiacognitiva.es/trastornos-obsesivos-compulsivos/).

Estudios de neuroimagen funcional muestran como el núcleo caudato, un sistema de núcleos que se encuentran en la profundidad de los hemisferios cerebrales que junto al cerebelo, participan en la modulación del movimiento y la corteza prefrontal, especialmente la corteza orbitofrontal y la cingulada anterior, están hiperactivados en pacientes con TOC cuando son expuestos a un estímulo desencadenante de las obsesiones.

El núcleo caudado también está implicado en un tipo de enfermedad neurológica, el síndrome de Gilles de la Tourette, que entre sus síntomas incluye pensamientos obsesivos y compulsiones, además que otros síntomas como movimientos repetitivos o sonidos indeseados (tics), que no se pueden controlar con facilidad o tendencia incontrolable a decir obscenidades. Los pacientes que padecen esta enfermedad muestran un incremento del ligamento de la dopamina con los receptores D2 en el núcleo caudado, y también una disminución del volumen de esta estructura y del globo pálido, el cual tiene como función principal la regulación de los movimientos no conscientes. El TOC parece relacionado, de alguna manera, con la trasmisión serotoninérgica, ya que el tratamiento farmacológico con de Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina (ISRS) ha mostrado obtener un cierto efecto.

Raffaele Tuccillo, psicólogo clínico.

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