¿Cuáles son las características del miedo? ¿Cuáles son las reacciones que podemos tener en un momento de emergencia?

El miedo en psicología viene definido por el psicólogo americano P. Ekman como una de las seis emociones básicas. Por emoción básica se entiende aquella emoción que todo el mundo experimenta más allá de la cultura, del sexo o de la etnia.

El miedo es un estado emocional caracterizado por una sensación de peligro por sí mismo o para los demás a causa de una situación o estímulo específico. Alimentado por una sensación de incertidumbre y de tensión, nos impide poder deducir de una forma clara cuáles serán las consecuencias con las que tendremos que relacionarnos.

Se puede experimentar por uno estímulo definido o por algo indefinido. Es importante considerar que el miedo, como todas las emociones que podemos sentir, se expresa de forma proporcionada al peligro. Tiene una función adaptativa, es decir nos permite relacionarnos con una situación del ambiente de una forma útil y funcional por nuestra supervivencia.

Si lo traducimos en términos más prácticos, podemos decir que el miedo nos tutela ya que nos permite reconocer una situación de peligro y prepararnos para enfrentarla. Las reacciones que ponemos en marcha frente al miedo pueden ser de dos tipos: atacar o huir. Resulta intuitivo comprender cómo la decisión de huir o atacar dependerá de nuestro temperamento, de los elementos que caracterizan el objeto de nuestro miedo y de la intensidad que el miedo produce sobre nosotros a nivel psico-físico.

¿Qué significa afirmar que la pandemia de COVID19 nos da miedo? Significa reconocer que nos sentimos en una situación de peligro para nosotros y para la personas de nuestro entorno. Este peligro está relacionado con el miedo al contagio por el COVID 19. Significa preguntarnos si el miedo que experimentamos es proporcionado al peligro real que estamos viviendo y si es así si resulta útil y funcional para protegernos y ponernos en salvo. Significa reconocer que es una situación alimentada por una tensión y una incertidumbre y de la cual no podemos deducir de forma clara las consecuencias a nivel sanitario, económico, social y psicológico.

Los estímulos que generan miedo son el virus, las preocupaciones por la muerte, por el sufrimiento y por el contagio. Podemos añadir una serie de estímulos indefinidos relacionados por ejemplo a las preocupaciones derivadas por la situación económica y laboral a la incertidumbre de la duración de emergencia y post emergencia. La intensidad de estos estímulos y el miedo que nos generan obviamente son subjetivos, depende de la capacidad de la persona de racionalizar y poder asimilar las informaciones de forma funcional y también de la capacidad de comprender profundamente y acceder a fuentes fiables para evitar de generar más incertidumbre.

La intensidad con la cual esta situación nos asusta, depende también de los recursos personales que podemos poner en marcha a nivel emocional y psicológico para enfrentarnos al miedo, aquellas estrategias que nos permiten mantenernos lúcidos y tranquilos hacia la situación que estamos viviendo.

No permitirnos experimentar miedo (miedo a tener miedo) nos coloca en una posición de fragilidad emocional. Porque por un lado, no caer víctimas de las angustias nos hace actuar, haciéndonos sentir aparentemente invisibles, pero por otro lado nos frena la oportunidad de una reflexión con nosotros mismos, con nuestros límites y también con nuestros recursos.

Es inevitable que el miedo nos esté acompañando en este momento histórico y social, y no es algo que podamos gestionar completamente solos porque es a una escala muy grande, tanto en términos de intensidad como de duración.

Podemos permitirnos tener miedo y podemos hacerlo sin tener miedo a tener miedo. ¿Cuáles serán las consecuencias psicológicas del COVID19? No podemos hacer otra cosa que esperar a verlo.

Annalaura Cardella, psicóloga y psicoterapeuta. Núm. col. 20018.