En estos momentos el miedo al contagio representa la normalidad en la mayoría o casi totalidad de los países del mundo. Todos estamos asustados por el posible contagio del Coronavirus (COVID-19). Vemos muchas estadísticas, los números de nuevos infectados, el número de muertos…

Parece que en muchos casos las personas padezcan lo que en psicología llamamos una fobia de contagio o una obsesión de limpieza. Aún así, hay que decir que mientras este miedo es ahora comprensible y justificable debido a la alta probabilidad de contagio, el miedo de los fóbicos o de los obsesivos en general es irracional y exagerada respeto al peligro real.

¿En qué sentido es exagerado? En la medida en que si hay un miedo a la infección por VIH por ejemplo, el miedo a contagiarse va mas allá de la racionalidad. Personas que están bien informadas sobre cómo se contagia el virus (a través de relaciones sexuales sin protección, con agujas o jeringuillas infectadas) tienen miedo también de acercarse a los hospitales, de infectarse a través del aire o creen que todas las personas desconocidas puedan ser posibles enfermos.

En las obsesiones la cantidad de tiempo en la que se piensa en el contagio es más alta de lo normal. Hasta el punto en que la misma idea, las estrategias para evitar el contagio y todas las medidas que se toman para sentirse limpio ocupan todo el día del paciente.

Como podemos ver, las ideas irracionales de contagio y la cantidad de tiempo en que la persona está pensando cómo evitar el contagio o a la enfermedad en sí (medidas preventivas) representan el día día de muchas personas en todo el mundo durante esta pandemia. Así como quizás las preocupaciones en caso de una posible enfermedad.

Hay que tener en cuenta que estos “síntomas”, es decir la ansiedad, es pasajera para la mayoría de las personas. Una vez se acabe la pandemia se desvanecerá. Pero no es así para los fóbicos o los obsesivos, estos seguirán preocupándose por sus miedos hasta que no encuentren la fuerza suficiente para empezar terapia y ponerle solución a sus fobias y obsesiones.

Otra cosa importante que hay que señalar es que, como en ciertos casos y como decía Sigmund Freud, la diferencia entre normalidad y patología es sólo cuantitativa y no cualitativa. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que en situaciones donde aumenta el miedo y donde la ansiedad frente a algún peligro se convierte en algo real, los comportamientos que parecen patológicos como los de una persona con fobia o con obsesiones se convierten en algo normal.

Esto significa que no son los comportamientos o las ideas en sí de los fóbicos o de los obsesivos anormales o exageradas, sino sus niveles de ansiedad. Una diferencia entonces, como decíamos, cuantitativa.

Es por esto que el objetivo de nuestro trabajo no es disminuir las obsesiones o las fobias en sí o hacer que las personas entiendan que son irracionales, sino más bien ir a la búsqueda por así decir, de la causa de la ansiedad y ayudar al paciente a resolverla.

Raffele Tuccillo, psicólogo clínico.