La pasividad puede ser definida de forma intuitiva como la ausencia de reacción por parte de las personas.

Si la observamos externamente se manifiesta cuando la persona no tiene una actitud activa hacia las circunstancias que vive. No reacciona a los estímulos o quizás lo hace pero de una forma que resulta ineficaz. ¿Qué es la pasividad dentro de nosotros?

Cuando observamos pasividad en nosotros o en el otro, quizás este activo un proceso de devaluación: la persona esta poniendo en acción una devaluación que lleva a minimizar o a ignorar aspectos de sí mismo, del otro o de la situación. ¿Porqué nos volvemos pasivos? ¿Para que nos sirve? La pasividad nos garantiza una experiencia simbiótica con el otro. Es la expresión patológica y el resultado de una dependencia no resuelta, la simbiosis y la pasividad tienen el objetivo de mantener una condición de mal funcionamiento interno que garantiza de estar dentro la dependencia.

Todo esto tiene un precio muy alto, implica el sacrificio de una parte de los recursos individuales y volvemos así a la devaluación. En otras palabras, se puede decir que la estabilidad se tiene cuando ambas personas devaluan sus capacidades de una forma que cada uno percibe la necesidad del otro.

Si cada uno tomara conciencia de las diferentes partes de sí mismo devaluadas podría estar en la relación de forma autónoma y construir un intercambio auténtico en el aquí y ahora sin influencias del pasado.

Annalaura Cardella
Psicóloga Clínica
Centro de Terapia Cognitiva