Las orígenes de la hipnosis

La hipnosis es una técnica que tiene casi 4000 años de historia, de hecho es conocida desde los tiempos de los antiguos egipcios. El Papiro de Ebers (3000 aC ) que contiene muchos de los conocimiento da la antigua medicina egipcia menciona técnicas que, hoy en día, llamaríamos hipnóticas. 

La hipnosis era conocida también entre los antiguos habitantes de la India, los Judíos, Griegos y Romanos: el mito de Medusa que explica que atreves de sus ojos petrificaba los hombres que se atrevían a mirarla, es un claro ejemplo de fascinación. En la historia nos han llegado muchos comentarios sobre fenómenos que podríamos comparar con la hipnosis y se pueden hallar por ejemplo en los libros de Plinio el Viejo, Vespasiano, Plutarco, Adriano. Incluso los druidas, los antiguos sacerdotes de los celtas, inducían «sueño mágico» cantando con insistencia nenias después de haber hecho relajar el sujeto en el suelo. 

Mesmer y el Magnetismo Animal 

Franz Friedrich Anton Mesmer ( 1734-1815 ) fue un filósofo y médico alemán que se graduó en la universidad de Viena. Derivo su concepción de las enfermedades y del bienestar del individuo de la medicina galénica que daba mucha importancia a la salud de las personas gracias al equilibrio de los cuatro fluidos corporales. Añadiendo a esta teoría, ideas más modernas para la época, como el uso de los imanes que algunos médicos británicos ya utilizaban para el tratamiento de enfermedades, los  nuevos estudios de Galvani y Lavoisier sobre la electricidad en el sistema nervioso, e inspirado por las leyes de la gravitación universal de Newton, Mesmer llegó a teorizar la presencia en el hombre del fluido magnético animal. Este fluido según Mesmer llenaba el universo y formaba una conexión entre el hombre, la tierra y los cuerpos celestes; y el equilibrio de este mismo fluido es la origen de la salud del organismo, mientras que su desequilibrio genera las enfermedades físicas y mentales. 

El recorrido hacia la curación según Mesmer pasa a través del hipnotista que, gracias al dominio de conocimientos y técnicas y gracias a sus cualidades personales, puede transportar el fluido animal que existe alrededor del individuo hacia el lugar donde hay un desequilibrio. Mientras tanto el fluido se acumula en la persona del hipnotizador que lo transmite a los enfermos. Mesmer utilizaba para este propósito una palangana definida baquet llena de agua «magnetizada» es decir, con limaduras de hierro, y la gente se aguantaba a largas cadenas o varillas metálicas poniendo el metal cerca de la parte enferma del cuerpo. De repente, alguien del público comenzaba a tener crisis con convulsiones y espasmos que transmitían inmediatamente a los demás, las crisis también venían estimulada por la presencia del mismo Mesmer que en un momento especifico tocaba el sujeto con una mano o con una barrita de metal. Después de esta crisis el individuo se curaba. 

Este sistema de curación, el mesmerismo, se hizo muy famoso y en París, donde se trasladó Mesmer, acudieron muchas personas que querían encontrar un tratamiento a sus enfermedades con los «nuevos» métodos, por lo tanto se organizaron sesiones de grupo para los más indigentes y sesiones individuales para los más ricos. Pronto resultó claro que las sesiones de grupo eran más efectivas por lo que incluso los más ricos empezaron a asistir a esas sesiones, mezclándose con los miembros de las clases más bajas.

Desde el comienzo de la hipnosis, que todavía no se llamaba así, fueron evidentes algunos aspectos:

  • La importancia de las expectativas de que el fenómeno generaba en la gente (los cuentos acerca de los nuevos métodos de curación de Mesmer)
  • La relación con el entre hipnotizado y hipnotizador a través de la cual el hipnotizador manifiesta su poder de curación (Mesmer que pasaba entre los enfermos que después de su toque caían en crisis convulsivas)
  • La importancia del grupo en el que se producen las reacciones a cadena «el hecho que algo va a pasar a alguien aumenta las expectativas de que algo tiene que pasar dentro de nosotros mismos y en los demás » (1). 

El affaire Mesmer y el asombro que generó en la opinión pública, llevó al gobierno francés en 1784 a pedir a la Real Academia de Medicina de preparar un informe sobre el magnetismo animal. Entre los miembros nombrados había científicos muy importantes como Baily, Laurent de Jussieu, Frenklin y Lavoisier. Los científicos, demostrando que la imaginación sin magnetismo produce convulsiones y que el magnetismo sin imaginación no produce nada llegaron a una importante conclusión:

«…el supuesto magnetismo animal es un sistema antiguo, ya conocido en el siglo anterior y cado en el olvido; que este sistema no tiene absolutamente ninguna prueba de validez científica; que los efectos producidos por este supuesto sistema de curación están producido por la imitación y la imaginación; que son más dañinos que útiles para la salud…» (2).


Bibliografia:
(1) Del Castello, E., Casilli, C. (2007) L’induzione ipnotica. Milano: Franco Angeli.
(2) Rapport des Commissaires de la Société Royale de Medicine nommés par le Roi Louis XVI pour faire l’examen du magnétisme animal, 1784