Puységur y una variación de la técnica

Armand-Marie-Jacques de Chastenet, marqués de Puységur (1751-1825) era un aristócrata, amantede la ciencia y discípulo de Mesmer, le debemos a élel hecho que durante mucho tiempo la hipnosis ha sido asociada con el sueño. 


El marqués se dio cuenta que las induccioneshipnóticas hechas a su paciente, un cierto Víctor, no generaban convulsiones si no mas bien un estado de sonambulismo. El método de inducción, que por supuesto no era la causa de las diferencias entre el comportamiento objetivo de sus pacientes y el comportamiento de los pacientes de su maestro, eradiferente de lo de Mesmer. Puységur utilizaba en las inducciones de grupo un árbol, un viejo olmo que estaba en la plaza de Buzancy, cerca de la castillo del Marqués. A este olmo ataba con una cuerda los pacientes que a continuación se cogían entre ellos agarrándose por los pulgares.

Cuando Puységurpasaba y tocaba uno de ellos, elemento  en común con la técnica de Mesmer, el sujeto caya en unestado de sonambulismo que pronto también se transmitía a los demás. 

El marqués no tenia la misma teoría de Mesmer sobre las causas de la hipnosis, no creía en el fluido animal  que circulaba entre el hipnotizador y el sujeto, más bien creía en la importancia de la voluntad del hipnotizador de «creer y querer» tener un poder, además creía en  la intención de ejercer ese poder, un explicación más psicológica que físico/biológica.

Puységur se dio cuentatambién de otros aspectos de la hipnosis tales como la amnesia hipnótica de lo que pasa durante la inducciones y como la hipermnesia, ósea el recuerdo de cosas que sucedieron en un pasado muy lejano.

Faria y las características de personalidad

José Custódio Abate Faria (1746-1818) era un sacerdote portugués que fundó una escuela de sueño lúcido, así llamaba a la hipnosis, en París. Aunque imaginabael magnetismo como un producto de fluidos físicos, pensaba que lo que pasaba al sujeto, diríamos nosotros hipnotizado, no ocurría gracias a lavoluntad del magnetizador si no gracias a la del propio sujeto. 

Faria pensaba que los fenómenos de sueño lúcido eran debidos a la subjetividad del individuo y descubrió algunas características de personalidad esenciales en un buen sujeto hipnotizado que el llamaba epopto (del griego έπόπτης: el que está en el más altogrado de iniciación en el misterio de Eleusis), segun Faria no se hacen epoptos entre los que no lo son ya por su naturaleza, se trata solo de desarrollar los que ya lo son (1).  

Su técnica era muy directiva: pedía a los pacientes de dormir y les rozaba con pequeños toques la parte superior de la cabeza, la frente, la nariz, el diafragma, el corazón, las rodillas y los pies. 

Es considerado, por parte de los estudiosos de la hipnosis, una personalidad muy importante por el estudio y el uso de las alucinaciones visuales y de las sugestiones post-hipnóticas.

Bibliografía:
1) Faria, J. C., (1806). De la Cause du Sommeil Lucide ou Étude de la nature de l’Homme.